Historia del bombardino en España

¿Qué se sabe de sus andaduras por este país?

La historia del bombardino ha sido descrita generalmente por investigadores de otros países, los cuáles han contribuido a recoger y desvelar gran parte de lo que hoy sabemos sobre este instrumento. Pero, ¿y en España?, ¿qué conocemos de sus raíces?

«Sin historia y sin raíces no somos nada», sostiene Miguel Ángel Revilla. Y es que, sin estudios sobre el pasado del bombardino, es complejo construir y profundizar en su identidad actual, tan desconocida por la mayoría. ¿Cuándo y cómo se introdujo en el país?, ¿quiénes fueron sus primeros intérpretes?, ¿en sus inicios, en qué ámbitos musicales participaba?… Si l@s mism@s bombardinistas desconocemos la memoria del instrumento, ¿cómo pretendemos que éste sea conocido por la sociedad actual?

«En la musicología actual pocos trabajos se dedican a los instrumentos musicales». 

Miguel Asensio (pág 11)

Poco o nada se ha escrito sobre las raíces de este instrumento y su paso por nuestro país; escasos datos concretos, nombres, fechas, conciertos, artículos, pistas donde seguir buscando… Por esta razón, decidimos llevar a cabo un pequeño estudio que aportara información inédita en cuanto a las primeras alusiones de lo que hoy entendemos por bombardino en España. Nos gustaría ser un punto de partida para profundizar en la idiosincrasia del bombardino en este país, tan ligada a instrumentos afines como el trombón o la tuba. Además, también para que cualquier investigador interesado en el tema, pueda contrastar y profundizar en la información aportada, y si es necesario, realizar las modificaciones pertinentes. 

Cabe señalar por último que para la realización de este trabajo, han sido de gran importancia la consulta de diversas tesis doctorales relacionadas con la música militar y las bandas de música así como los datos obtenidos de diversas hemerotecas, rastreando especialmente en boletines oficiales del ejército, periódicos y revistas musicales de la época, cuyas referencias se encuentran adjuntas durante todo el texto.

¿Cuándo y cómo se introdujo en España?

Varias referencias apuntan a que el bombardino ocupó el lugar del figle en la música militar y fue introducido a través del ejército (como también ocurrió en Alemania o Francia) entre los años 1847 y 1852. 

Banda municipal

La primera de ellas la recoge Miguel Moreno Guna en su Tesis Doctoral , en una cita del profesor de trombón de la Escuela Nacional de Música y Declamación, Nicasio Muñoz, en el que habla de la decadencia del figle en España por el año 1849, del cambio al sistema de cilindros decretado por el Ministerio de la Guerra y de la conversión de los figlistas al Ophicleido-Bombardino :

[…] pero todo esto es hijo de la poca vida del Figle que empezando a vivir (en España) por el año 29 se nota su decadencia en el 49 que en ocasión de estar en Roma la expedición militar mandada por el general Córdoba, fueron sustituidos en la misma Italia, gran número de profesores españoles, que en calidad de contratados, como Figles Bajos o trombones de varas, estuvieron en dicha expedición con los diferentes regimientos, cuyos jefes, indudablemente por consejo de los músicos mayores españoles, contrataron a varios italianos profesores de Tuba o Bombardón, como también diferentes trombonistas de modelo cilindro. […]. Esto unido a que por el Ministerio de la Guerra se decretó que el instrumental reglamentario fuera el sistema de cilindro, hizo que los muy buenos figlistas que por aquella época había en España, se dedicaran al Ophicleide-Bombardino […]

La segunda la encontramos en un «Manual de Música» de 1909 (pág 169), escrito por Hipólito Rodríguez y Hernández en el que sostiene:

«[…] el bombardino ha sustituido en las orquestas y bandas, al antiguo figle»

Con esta información, indagamos en diferentes fuentes bibliográficas para conseguir situar con la mayor exactitud posible la última referencia del figle y la primera manifestación del bombardino en la música militar.

Así, encontramos un artículo de Frederic Oriola Velló, publicado en la revista digital de Musicología «Quadrivium», titulado «La legislación de las bandas militares durante el s.XIX» (Pág 8 a la 11), en el que se detallan entre otras aspectos las distintas organizaciones y reorganizaciones de las plantillas de músicos que tuvieron lugar durante este mismo siglo. Con el análisis y comparativa de estos referencias conseguimos situar:

  • La última referencia del figle. Hallada en el «Boletín Oficial del Ejército» del año 1847 (pág 263), en el que se daban instrucciones relativas a la composición de las plantillas y los emolumentos que debían otorgarse a los instrumentistas que formaban parte de las músicas militares:

[…] Un músico mayor primer figle principal, a 26 rs. Diarios, 780 al mes. Un requinto, a 14 rs. Ídem, 420. Un clarinete principal, a 12. Ídem, 360. Un primer clarinete, a 8 ídem, 240. Un corneta de llaves, a 11 ídem, 330. Un cornetín de pistón, a 8 ídem, 240. Un figle primero, a 10 ídem, 300. Gratificaciones de los 29 instrumentos restantes, 150 al mes. Entretenimiento del vestuario, instrumental y academias, 443 rs. 22 mrs., ídem. – Total de gastos, al mes 3263 rs. 22 mrs.; al año 39263 con 25. […]

  • La primera manifestación del bombardino en España. Localizada en una Real orden publicada en el mismo «Boletín Oficial del Ejército» pero del año 1852 (pág 452), en el que se aprueba la reorganización de las músicas de los regimientos de Infantería y de los batallones de Cazadores.

En adelante, las músicas de los regimientos de Infantería quedaron integradas por un Músico Mayor y 42 instrumentistas, entre los que se incluían 4 bombardinos:

«Organológicamente divididos en: Caja (1); Redoblante (1); Platillos (3); Bombo (1); Basturbas o bajos profundos (2); Bombardones o bajos (2); Bombardino principal (1); Bombardino primero (1); Bombardinos segundos (2); Trompas (2); Trombón principal (1); Trombones primeros (2); Trombones segundo (2); Triscornos o tenores (2); Trombas primeras (2); Trombas segundas (1); Corneta primeros (3); Cornetas segundos (2); Cornetín principal o tenor (1); Clarinetes (8); Flautín (1); Requinto (1)»

En cuanto a las charangas de los batallones de Cazadores, éstas quedaron integradas por  un Músico Mayor y 28 instrumentistas, entre los que se incluían en este caso 2 bombardinos:

«Organológicamente divididos en: Basturbas (1); Barítonos (2); Trompas (2); Trombones (4); Cornetines (2); Bombardinos (2); Bombardones (3); Trombas primeras (4); Corneta principal (1); Cornetines primeros (3); Cornetines segundos (3); Requinto (1)»

¿Qué papel ocupaba el bombardino en esta música militar?

Resulta interesante resaltar la relevancia que se le adjudica al bombardino, como instrumento que interpreta partes principales en las bandas militares de la época. Esto queda reflejado en un artículo publicado en la «Gaceta Musical» de 1856 (pág 26), en el que sitúa al instrumento dentro de los instrumentos que cumplen esta función. Además reconoce las habilidades que debieran poseer los músicos a los que era asignada dicha función:

[…] poseer con perfección su respectivo instrumento, tanto para poder ejecutar bien su parte, cuanto para enseñar a los alumnos que les sean encomendados. Los que tocan partes principales, como el requinto, clarinete principal, fliscorno, cornetín, bombardino, trombón y bajo, además de poseer cada uno el mecanismo de su instrumento, deben conocer perfectamente la buena escuela de canto y ser hombres de buen gusto, lo cual requiere una organización especial, ayudada por la educación y perfeccionada con la audición de los buenos modelos […]

¿Quiénes fueron l@s primer@s bombardinistas ?

Siguiendo el rastro dejado por el instrumento en las bandas militares y a través de la tesis realizada por Olga Sánchez Huedo, «La Banda Municipal de Música de Albacete: Desde sus orígenes hasta la primera década del siglo XX» (pág 455), encontramos la plantilla de músicos de la Banda de Música del Batallón de M. N. de Albacete del año 1854, con el nombre y apellidos de cinco bombardinistas:

  • Mariano Risueño
  • José Jiménez
  • Antonio García
  • Heriberto Fernández
  • Antonio Fernández

Aunque no tengamos la certeza de que ést@s sean l@s primer@s intérpretes del bombardino en España (ya que se presupone que el instrumento fue introducido unos años antes y probablemente haya registros más antiguos de otr@s), creemos que la importancia de ell@s es significativa ya que garantiza su irrepetibilidad, inmutabilidad y perennidad en la historia como intérpretes, referentes y primer@s representantes de este instrumento.

¿En qué otros estamentos musicales se incluyó el bombardino?

Además de la música militar, el bombardino fue progresivamente introducido en las bandas civiles de aficionados (ver orígen y configuración del fenómeno bandístico en España en (pág. 43 a 48), las cuales surgen de forma asimétrica y masiva a lo largo de todo el territorio español durante el s.XIX. En estas bandas convivió con el figle durante gran parte del siglo XIX, como señala también Miguel Moreno en su tesis, aunque parece ser que lo sustituyó en su mayor medida entre los años 1850 y 1860, como sostiene Kenyon de Pascual en un artículo del «Historic Brass Society Journal» (pág 143).

En el ámbito de la música religiosa también hallamos vestigios de su presencia en algunas capillas de diversas catedrales españolas. El artículo más antiguo que hemos encontrado es uno publicado en el «Almanaque Musical» en 1885 (págs 57 y 58), en el que se incluyen las plantillas de 23 de las 66 capillas más importantes de España. Aunque de forma incompleta (ya que faltaría conocer las plantillas de las 43 capillas restantes), encontramos en cuatro de ellas la presencia del bombardino:

  • Manuel Gárate en la Catedral de Tudela
  • Francisco Jiménez en la Colegiata de Logroño
  • Hilario Hernández Mesonero en la Catedral-Basílica de Salamanca
  • Rafael Bueno y Ortega en la Catedral de Plasencia

Asimismo, en la tesis doctoral de Beatriz Cancela Montes «La Banda Municipal de Santiago de Compostela (1848-2015)» también se recogen datos sobre Andrés Gómez Cidre, subdirector de la Banda Municipal de Santiago en 1858, el cual aparece como bombardino en la capilla de la Catedral de Santiago de Compostela desde 1863 y como figle entre 1882 y 1895. 

Aunque la presencia del bombardino parece testimonial, con estos documento podemos sostener que el bombardino participó en la música de algunas catedrales de la época y que, en consonancia con las bandas militares y civiles, coexistió junto al figle durante un tiempo que en realidad desconocemos.

En el ámbito de la música «culta», más concretamente en el de la «Orquesta de la Sociedad de Conciertos» de Madrid, el bombardino también participó de forma estable adquiriendo un papel de solista en numerosas ocasiones. En 1860, fue fundada esta orquesta, la cuál actuaba periódicamente en el mismo teatro y en los jardines del Retiro, hasta que en 1903 quedó disuelta. Durante su actividad, fue muy exitosa y popular en toda la ciudad y en ella, el bombardino participó en numerosas ocasiones. Algunas de las piezas en las que interpretó papeles de solista fueron:

  • «Miscelánea sobre motivos de la ópera Guillermo Tell» (pág 4)
  • «Miscelánea de motivos de la ópera Marta» (pág 4)
  • «Miscelánea de motivos de la ópera Fausto» (pág 4)
  • «Miscelánea sobre motivos de la ópera Roberto el Diablo» (pág 4)

En la mayoría de referencias se apunta a que el arreglista de estas óperas era el reconocido señor Barbieri y/o el señor Broca. Además, aparecen los nombres de los solistas del bombardino, aunque no de forma completa. Parece ser que el solista habitual era un bombardinista llamado Viglietti, aunque también encontramos otro que se apellida Avendaño. En referencia a éstos, no se han encontrado más datos sobre su vida y/o obra.

Por último, ya en el ámbito de la música popular, también encontramos artículos en los que aparece el bombardino como un instrumento que participaba en las murgas de la época. Estas agrupaciones solían estar formadas por instrumentos variopintos, sin ninguna plantilla de músicos concreta. Su función era la de amenizar las calles o las celebraciones más importantes de los pueblos o ciudades españolas tales como bodas, serenatas o pasacalles.

murga

Echad un ojo a los diversos ejemplos:

  • «Crónica de la Música», en 1881 (pág. 4):

«Pues ¿dónde me dejan ustedes (y es lástima que no melé dejen ustedes lejos de donde está), á mi buen vecino el señor Claudio, chufara jubilado, murguista en activo servicio, que^ dueño y señor de una buhardilla con vistas á la portera, se pasa las horas muertas estudiando en el bombardino el himno de Riego y otros aires ó vientos más ó menos nacionales?»

«También, He contratado una murga de Madrid, compuesta de un bombo… De un bombo ¿Lo oye usted bien? —¡Pa chasco que no lo oyera? —Dos trombones, un bajo, un bombardino, dos clarinetes y dos cornetines»

«Los que vuelven a Vigo después de algunos años de ausencia, notan que las cosas en la ciudad han experimentado una gran metamorfosis. El que era antes barrio pestilente se ha convertido en amplio boulevard; lo que ha sido caserón inmundo es hoy palacio espléndido; el ser infeliz quien yo deje tocando el bombardino en una murga y remendando zapatos en un portal, forma hoy parte de la junta directiva de un Casino y da soirées en su casa con pavo trufado y jamón en dulce»

¿Cuál es la primera composición española
documentada en la que se incluye al bombardino?

En una reseña histórica del 10 de Mayo de 1873, firmada por Francisco Asenjo Barbieri, documentada en la revista nº 0 del año 1992 del Real Conservatorio Superior de Música (pág 35),  se habla de la «Sinfonía para Orquesta y Banda Militar compuesta sobre motivos de zarzuelas» que se estrenó en el nuevo Teatro de la Zarzuela en 1856.

[…] tuvo lugar en el citado teatro, en la noche del 10 de octubre de 1856 por la orquesta del mismo teatro, situada en su lugar de costumbre, y por la banda militar del regimiento de infantería del Príncipe, nº 3, puesta sobre el escenario y formada en semicírculo. […]

En el mismo artículo de la revista se incluye el guión de la obra. Al revisarla, nos encontramos con la sorpresa de que la composición contenía un papel para bombardino:

Barbieri

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